Lunes, 13 Julio 2015 20:52

Felipe Lerzundi

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Entrevista a Felipe Lerzundi, ingeniero Civil Químico que desde Noviembre sera el nuevo Seremi de Medio Ambiental nos cuenta de su vida sobre 2 ruedas


 

 

 

 

¿Para qué usas la bicicleta?

Comencé usando la bicicleta con fines recreativos y terapéuticos, pero ahora la uso como medio de transporte cotidiano, ya que tomé la decisión de prescindir de un vehículo motorizado por el mayor tiempo posible.

 

¿Cuál es el recorrido que realizas y Kms estimado?

Mi recorrido fijo es casa-trabajo, pero acostumbro a ir a las distintas reuniones en bicicleta también, lo que hace desde 4 a 18 kms diarios, dependiendo de las actividades.

 

¿Por qué decidiste andar en bici por la ciudad?

Siempre usaba transporte público y un día, subiendo de pie y algo apretado en la micro, vi a un muchacho subiendo en bicicleta por Augusto D’Almhar. Al llegar a mi edificio, me encuentro en el ascensor con el mismo muchacho y me cuenta que va diariamente en bicicleta a su oficina dejándome motivado. Era mi vecino y si él podía, por qué yo no?

 

¿Qué ves en la bicicleta a diferencia de otros medios de transporte?

Son muchas cosas, partiendo por la libertad de moverse sin gastar dinero. En una ciudad altamente congestionada como Antofagasta, con un parque automotríz que no respeta ni las veredas ni los paraderos de buses, la bicicleta es un bálsamo a una ciudad que hemos tornado un tanto agresiva y poco amigable para todos.

 

¿Desde que empezaste como crees que ha cambiado tu estilo de vida?

Partiendo por la salud, la baja de peso, acostumbraba a pasar períodos de insomnio. Desde que empecé a moverme en bicicleta, el sueño ya no es tema, los índices metabólicos han vuelto a niveles estables y eso lo notas en el día a día. Conversando con otros cleteros, el desplazarse en bicicleta también genera un espacio de reflexión introspectiva, pero también ves la ciudad desde otra perspectiva, lo que podríamos llamar reflexión urbana.

 

¿Cómo vez ahora la ciudad?

Después de mostrar en parte lo malo que veo, prefiero quedarme con lo positivo, que es algo que también se aprende pedaleando: es una ciudad con mucho espacio, con mucha oportunidad de crecimiento en terminos de ser más amigable con sus ciudadanos. En eso, los cleteros tenemos mucho que aportar.

 

¿Qué accesorios de seguridad usas (luces, cascos, guantes, reflectante, etc.)?

Luz blanca delantera, luz roja trasera, casco y guantes.

 

¿Crees que se han influenciado algunas personas para andan en bicicleta gracias a ti?

En la oficina somos varios los que nos movemos en bicicleta, superando a los que llegan en auto. Un amigo se inspiró y otros varios están en la duda. Si vas a la Intendencia, te encuentras en el estacionamiento al menos tres bicicletas. De a poco se va “evangelizando“.

 

¿Qué crees que necesita Antofagasta  para andar en bicicleta?

Lo principal, cultura urbana, que es algo que trasciende a pedalear. De ahí en adelante generaremos los espacios para heredarle a nuestros hijos una ciudad amigable, donde pedalear sea una actividad cotidiana y segura.

 

¿Qué consejo les darías a los nuevos ciclistas urbanos?

Primero, que privilegien la seguridad, un buen equipo para eventualidades. Segundo, que nos desmotiven cuando sientan que la ciudad no es amigable con sus ciclistas, como cuando vas por la nueva ciclovía de Angamos y te encuentras con postes en medio de la ciclovía o sectores donde no hay espacios para tránsito peatonal, por lo que las personas caminan por ella. Tercero, y en línea con lo anterior, que estamos siendo vanguardia en un cambio cultural del que hay que sentirse parte y responsable, y que en la medida en que la autoridad vea ciudadanos moviendose en bicicleta deberá orientar políticas públicas en este sentido. Una buena noticia es la que escuchamos en la semana, con el anuncio de nuevas ciclovías hecho por el Intendente Volta. Si perseveramos, la perspectiva de la historia nos dejará un espacio en que aportamos a la cultura urbana de Antofagasta.

 

Reflexión final: en los años 70´era común el desplazamiento en bicicleta a los lugares de trabajo o estudio. Pero hubo un acontecimiento que generó un cambio cultural, el spot de una financiera, donde el protagonista iba en bicicleta a visitar a su novia y le gritaban “¡Cómprate un auto, Perico!“. De ahí en adelante, el uso de la bicicleta se asoció a pobreza y limitaciones, quedándose limitada al uso rural, de sectores populares y de quienes practicaban con fines deportivos. Hoy, 40 años más tarde, donde la conciencia medioambiental, hábitos de alimentación, alto precio de los combustibles y del transporte en general, y nuestra porfía, construímos un contexto, un escenario de contracambio cultural entorno al uso de la bicicleta.

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